Ciencia y Tecnologia

 

Satelite Venezolano “Simón Bolivar”

Aproximadamente 3 mil satélites artificiales orbitan alrededor de la tierra, todos ellos cumplen funciones distintas y responden a intereses determinados por el gobierno o la empresa que los controle. Estos intereses pueden penetrar la información primordial contentiva de un gobierno, empresa u organismo, así como la mismísima privacidad de cualquier ciudadano del mundo. De allí, parte el interés del gobierno venezolano en dirigir todos sus esfuerzos en crear una plataforma tecnológica en la figura de un trascendental proyecto denominado, “Satélite Simón Bolívar”, un proyecto tecnológico sin precedentes en la historia venezolana con el objetivo primordial de lograr en nuestro país la tan ansiada independencia tecnológica.Por ello, la Presidenta del Centro Espacial Venezolano, Nuris Orihuela, cabeza visible de esta cruzada tecnológica, nos explica acerca de este increíble proyecto que pondrá a nuestro país no sólo en la mira de la comunidad internacional, sino que reafirmará las palabras del presidente Chávez de hacer de Venezuela una pequeña potencia mundial y de colocar el tricolor patrio en lo mas alto del firmamento.¿Qué es el proyecto Satélite Simón Bolívar?
“Este proyecto es una iniciativa histórica desde el punto de vista tecnológico, es la puesta en marcha de un proceso de transformación que nos llevará a otros niveles de manejo de la información y sobre todo nos permitirá hacer de los procesos de integración una herramienta verdadera, es un proyecto venezolano para la humanidad y su beneficio”.

¿A cuánto asciende el costo del satélite?
“El satélite tiene un valor de 240 millones de dólares, una inversión a futuro por lo que representa en el aspecto educativo, social, de la salud, de la economía y de la soberanía. Es una inversión que se pudo hacer con otros países, pero con la República China los dividendos en tecnología y aprendizaje, bien valen la inversión”.

¿En que fecha estará el Satélite Simón Bolívar en el espacio?
“Tenemos una ventana de tiempo, que hasta ahora se ha establecido en el segundo semestre del 2008, allí inciden dos factores: El primero, que no tengamos retardo en el cronograma, es decir, que no se presenten imprevistos de importancia, por eso el monitoreo es permanente, que no falte esto aquí, que si falto esto allá, nosotros mantenemos comunicación activa con los ingenieros chinos, y ellos viajan a nuestro país para informar el progreso del satélite, los informes son mensuales y muy completos y se avizora un éxito del proyecto. Segundo, el tema de la colocación del satélite en orbita. Allí se abren elementos como la condición climática, la hora y la rotación terrestre. Además de la posición de los demás astros, todo esto se toma en consideración para que la colocación sea exitosa, es como un juego de mecano en el que no debes fallar al colocar tus piezas. Por supuesto, que al lanzar este satélite el presidente Chávez estará presente, y ya todos van a ver con sus propios ojos que el sueño de tener un satélite venezolano es una hermosa realidad”.

¿Tendremos una agencia espacial al estilo de otros países?
“Nuestra figura estaría en un orden de comisión espacial, investigativa, con fines diferentes. La nuestra seria dependiente ministerial, la única administración en el continente es la NASA, nuestra figura administrativa espacial estaría supeditada a otros intereses, la administración americana maneja otros conceptos, nosotros estamos empezando con la idea clara de que en un futuro podamos tener el liderazgo regional”.

¿De que tipo será nuestro primer satélite?
Nuestro satélite es de características geoestacionarias, de una orbita fija e irradiador de luz, para un rango superior de área. Para hablarte mas claro, es un satélite geoestacionario. Un término más digerible y conocido. Sus dimensiones son de 3.6 metros de altura, 2.6 metros en su lado superior y 2.1 metros en su lado inferior. Estas dimensiones de la caja satelital son complementadas por los brazos o paneles solares de 31 metros, cada uno de 15,50metros de largo.

Los paneles activan el banco de batería a través de la recepción de energía solar cuando se abran, luego de estar estacionado el satélite, todo esto bajo un riguroso sistema de operación que no admite errores. Estos paneles son en extremo delicados y van cerrados hasta llegar al espacio donde se abrirán y entonces podremos decir, que nuestro satélite ya está en orbita. Eso a una altura de 200 kilómetros cuando el cohete libere al satélite y de allí, es una ruta solitaria de 36 mil kilómetros, hasta su lugar indicado de estación.

Todo este proceso es dirigido por un motor de apogeo, monitoreado desde tierra. Un motor de 500 newton de poder, que inyecta combustible propelente para impulsarlo, aunado a la energía solar y así dar paso al proceso de manejo humano. Esta nave no va tripulada, es un misil que va soltando tapas con manejo electrónico y humano”.

¿Qué beneficios trae para los venezolanos la puesta en orbita de este satélite?
“Las bibliotecas nacionales, un modo operativo en tiempo real para la educación, dispondremos de 24 canales de TV y 24 de radio, la cantidad de dinero que pagamos por infocentros, redes de telecomunicación y otras, es costosísima, nos vamos a favorecer enormemente con la adquisición de este satélite porque nos permite tener independencia comunicacional, y lo mejor es que vamos a llevar nuestra señal a todos los rincones donde deseen recibirla”.

¿Es el inicio de una nueva era en las telecomunicaciones venezolanas?
“Más que en las telecomunicaciones se abre un espacio vital, desde el espacio sideral para vigilar nuestros áreas agrícolas, nuestras zonas sísmicas, vigilar nuestro territorio, impulsar la tecnología celular, es el inicio de algo nuevo que debe fortalecerse con el apoyo de todos, esta es una empresa nacional”.

¿En cuánto tiempo está estimada la vida útil del satélite?
“Es posible que nuestro satélite tenga una vida útil de 12 a 15 años, el combustible propelente da para ese tiempo, pero ya nuestro objetivo de cara al futuro estaría encaminada a lanzar nuestros propios satélites, con nuestra propia tecnología y el primero de los nuestros con su carga adicional de propelente saldría de la orbita terrestre para no generar basura espacial”.

¿Era necesaria hacer esta inversión en un sistema tan avanzado?
“Los gastos que Venezuela tiene por concepto de pago satelital son muy elevados, demasiado costosos, por supuesto hablarte de una cifra exacta es imposible porque es un secreto muy bien guardado. Fíjate un ancho de banda de un 1 mega hertz, representa para las comunicaciones estadales dos mil dólares mensuales, nosotros tenemos una dimensión de mil megahertz, imagínate el gasto que nos genera, en nuestro satélite hay mil mega hertz. Eso representa un ancho de banda en términos humanos, el tamaño de una autopista de 24 canales. Nosotros tenemos esos megas gracias a nuestra rápida acción, así nuestro poder comunicacional se basará en nuestros transponedores que le van a dar una excelente capacidad de enlace a nuestro satélite, esta súper autopista va a servir de camino a toda esa información que vamos a manejar, como las señales educativas, prevención y estudio”.

¿Como incide en nuestra soberanía el tener este satélite?
“Bueno es tener nosotros la potestad y la administración sobre nuestras telecomunicaciones, esta es una herramienta de uso estadal, por el momento no podemos mercantilizarlo, quizá en un futuro se haga, pero ahora no esta planteado, la tarea será impulsar la educación, la cultura, los deportes, todo sin la figura de los llamados patrocinantes. Un aspecto buenísimo de esta herramienta es la tele educación, es un elemento de este proyecto que va a enriquecer el saber de los venezolanos, las clases a distancia y el intercambio académico satelital con universidades del mundo, las cuales abrirán espacios para un nuevo concepto educativo. El otro elemento es la telemedicina, esto funcionara de manera que un diagnostico pueda ser dado gracias a un médico en la distancia”.

¿Es común preguntar en vista del interés nacional por este proyecto, si el satélite estará sobre nuestro espacio, cómo se logró la orbita y si será visible desde la tierra?
“Eso es muy importante aclararlo, yo le pido a la gente que dibuje el mapa de Suramérica, dibujen encima a Venezuela, luego tracen una línea como si fuera el ecuador. Nuestro país está diez grados al norte de él, eso son mil kilómetros. Un grado representa 113 kilómetros, matemática simple, esto en torno a la tierra, donde orbitan tres tipos de satélites, es decir, tres niveles orbitales donde se ubican satélites. Nuestro satélite es geoestacionario, como te dije antes, esto quiere decir que donde se coloque en relación al ecuador el se moverá con la tierra, de allí que se llame geoestacionario, en el sentido de las agujas del reloj, esta posición orbital está ubicada a 36 mil kilómetros de la superficie, esto no es casual, fíjate, el radio de la tierra, si la vemos desde una perspectiva aérea, desde arriba, su radio es de 6 mil 371 kilómetros, este radio da origen a una teoría que parte del año 1945, cuando un señor de apellido Clark, predijo que si se lograba colocar un objeto en esa posición, la compensación de fuerzas gravitacionales harían que ese objeto se mantuviera estable en su movimiento conjunto con el planeta, en un balance de fuerzas, es la teoría de las seis veces, seis por seis multiplicación exacta, resultado 36. Nuestra orbita esta en ese rango lo que es excelente para las telecomunicaciones y así iluminar a donde sea que queramos llevar nuestra señal, ahora.

¿Por que no está sobre nuestro espacio suprayacente?, pues porque en nuestro espacio suprayacente no se cumple la teoría de Clark, va sobre una orbita ecuatorial, sobre la línea, esa ubicación debe permitir un vista permanente para el monitoreo, ha sido complicado, mira para noviembre no teníamos una orbita perfecta para bañar un gran territorio, todos los países tienen una orbita establecida, la nuestra es la 82.7 grados, sólo para iluminar nuestro territorio, por eso hubo que rediseñar un satélite para iluminar todo la región americana, y en eso Uruguay nos permitió acceder, a través de un convenio de cooperación, a su orbita que ellos habían declarado ante la OITE que podía bañar a Suramérica, por eso es que el presidente dice con razón que este satélite es una herramienta de integración. Ahora bien, para responderte sobre la visibilidad del satélite, ver un aparato a esa distancia es bastante difícil, con esa envergadura y a 36 mil kilómetros, no creo la verdad, en cuanto a lo de soberanía espacial, eso es un juego de palabras tramposas, en el espacio no hay soberanía, el espacio es de la humanidad, por eso esta iniciativa para impedir que el espacio se privatice. Nosotros tenemos el derecho, no sólo los países grandes”.

¿Se piensa privatizar el espacio?
“Claro que sí, este es un concepto de dominación, hacer del espacio algo para el sustento y administración de las grandes potencias, mercadearlo, hacerlo de ellos solamente, en base a que los países pequeños no poseen la tecnología para llegar a él, una suerte de trampa como te dije, discriminatoria y ofensiva, he allí la importancia de nuestro proyecto que enarbola el derecho a participar en el desarrollo tecnológico. Debemos evitar que el derecho privado se apodere también. Hay cinco tratados que regulan el uso del espacio extraterrestre, derivados de la ONU. El respeto mutuo y el derecho a usarlo, debe ser visto como un derecho mutuo y humano no como un negocio abierto para las grandes potencias o trasnacionales. Tenemos que adelantarnos a eso, después sería demasiado tarde”.

¿Por qué se optó por tecnología espacial china y no rusa, si la experiencia aeroespacial soviética fue exitosa?
La razón fundamental es que Rusia no aceptó las condiciones de transferencia tecnológica propuestas por Venezuela, esa es la razón fundamental. Cuando nosotros conversamos con ellos en la fábrica, les comunicamos que el mandato de nuestro presidente era claro, que un contrato de fábrica permitiera a nuestros estudiantes aprender la tecnología y acceder a las plantas de construcción. Los rusos no aceptaron las condiciones y nosotros amable y cordialmente nos dirigimos a China, la cual nos comunicó inmediatamente que aceptaba nuestras condiciones, y ya ves los resultados, jóvenes venezolanos aprendiendo la tecnología satelital, el desarrollo del software y capacitación técnica para el posterior manejo desde tierra del satélite. Como ves jugamos a ganar, pues con los años nuestro país podrá producir tecnología satelital lo que nos enrumbaría a estar entre las naciones con alto nivel tecnocientifico, dentro de unos años podríamos poseer nuestro propio cosmódromo, y dar asesoría tecnológica a otros pueblos. Nuestra presencia tecnológica se va a hacer más importante con los años y estamos trabajando arduamente en este gran proyecto. Ya tenemos 60 muchachos entrenándose en funciones operativas y de telepuerto, esto no puede ser mejor por las ventajas que nos ofrece China, es una gran inversión, humana y tecnológica”.

Ya que menciona la palabra software, ¿el software libre se aplicará al manejo del satélite Simón Bolívar?
Otro punto más que aclarar. Esta tecnología de origen chino no puede ser manejada con software libre, porque lamentablemente usando este sistema informático libre, cualquiera podría acceder a la información y perjudicar el satélite. No descartamos que para otro tipo de manejo se use, pero por lo complejo y delicado del sistema, el software que se usará es propio.

Doctora, ¿qué representa para usted el estar comprometida de lleno con el éxito futuro de este proyecto nacional?
“Además de alegría y orgullo, compromiso, compromiso por hacer de este proyecto un éxito, con mucho trabajo, trabajo arduo, muy arduo y en eso estamos trabajando a tiempo completo con dedicación. Este proyecto como tal tiene mucha demandas de hora, no es simplemente decir lo lanzamos en el 2008 y ya. No. Este es un proyecto que conlleva seguridad, responsabilidad, análisis, investigación, desarrollo, educación y muchos elementos más. Esto significa la creación de una escuela tecnológica nacional, aprovechar para bien la tecnología que se nos presenta y no dejar ir esta gran oportunidad. Como venezolanos debemos sentirnos llenos de orgullo, de que nuestra bandera estará allá, en el espacio, para beneficio de nosotros, de la humanidad, de la educación, de la salud y de todo lo que de felicidad a los pueblos, esa es la dirección correcta hacia el éxito de esta misión revolucionaria”.

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